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Diabetes

¿Qué es la diabetes?

 

La diabetes se caracteriza por sus altos niveles de glucosa (azúcar) en sangre. Es posible que el páncreas no produzca suficiente insulina. La insulina es una hormona que transforma los alimentos en glucosa, que el cuerpo usa para generar energía. O la otra posibilidad es que el cuerpo no utiliza la insulina tan bien como debería.

De cualquier manera, el resultado es la presencia de un nivel elevado de azúcar en sangre. Y grandes cantidades de azúcar en sangre pueden dañar los órganos y causar problemas graves.

¿Estoy en riesgo?

Es posible que esté en riesgo si reúne las siguientes características:

  • Tiene 45 años de edad o más.
  • Alguno de sus padres es diabético.
  • Tiene un hermano o una hermana con diabetes.
  • Tiene sobrepeso o es obeso.
  • Tiene hipertensión arterial.
  • Tiene niveles de glucosa en sangre superiores a los normales.
  • No realiza demasiado ejercicio.

¿Cómo puedo reducir el riesgo?

¿Desea conocer dos maneras de reducir el riesgo de contraer diabetes? Aliméntese bien y manténgase activo. De hecho, se ha demostrado que la alimentación y el ejercicio funcionan mejor que los medicamentos cuando se trata de retrasar el desarrollo de la diabetes.

Perder algunas libras de más (si tiene sobrepeso) también puede ayudar. De acuerdo con varias investigaciones, si hace ejercicios de intensidad moderada durante 30 minutos cinco días a la semana y pierde el 7 % de su peso corporal (por ejemplo, 14 lb si pesa 200 lb), puede reducir en gran medida el riesgo de contraer diabetes.

Por eso, tómese algunos minutos y pierda algunas libras. Estos pasos sencillos pueden generar una gran recompensa: una vida sin diabetes.

Aspectos básicos sobre la diabetes

Mantenga los ojos sanos

Manténgase activo   

Fuentes: Asociación Americana de la Diabetes,Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil, Asociación Americana de Educadores en Diabetes, Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes

Diabetes de tipo 1

Originalmente conocida como diabetes juvenil, la diabetes de tipo 1 suele desarrollarse en la niñez o el final de la adolescencia.  Ocurre cuando el páncreas no produce insulina o lo hace, pero de modo insuficiente. Por eso, las personas que padecen este tipo de diabetes deben recibir insulina regularmente, a menudo a través de inyecciones diarias. Solo el 5 % de los adultos con diabetes tienen el tipo 1.

Diabetes de tipo 2

Este es el tipo más común de diabetes. Aproximadamente entre el 90 % y el 95 % de los adultos diagnosticados con diabetes tienen el tipo 2. Pese a que se denominaba diabetes del adulto, se detecta cada vez más en niños. La diabetes de tipo 2 ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando no utiliza de forma adecuada. La genética, la alimentación y la falta de actividad son causas probables. Para tratarla, se requieren medicamentos y, a veces, insulina.

Diabetes gestacional  

Algunas mujeres que nunca padecieron diabetes presentan esta afección durante el embarazo. Por lo general, la diabetes gestacional desaparece después del nacimiento del bebé. Sin embargo, aumenta el riesgo de la madre de padecer diabetes de tipo 2 en el futuro. Si la madre no recibe tratamiento, también aumenta el riesgo para el bebé.

Prediabetes: Por qué no debería ignorarla

A menudo, los meteorólogos nos advierten del mal tiempo. Los médicos suelen hacer lo mismo con nuestra salud. Nos pueden advertir cuando corremos el riesgo de padecer una enfermedad grave. Un ejemplo es la prediabetes.

Si le han diagnosticado prediabetes, significa que tiene un nivel de glucosa (azúcar) en sangre que se acerca a una zona peligrosa. Todavía no es lo suficientemente alto para llamarse diabetes de tipo 2, pero es anormalmente elevado. Es básicamente una advertencia que le indica: “¡Preste atención! ¡Se acerca a una zona peligrosa!”. Esto se debe a que existe un mayor riesgo de desarrollar diabetes en su estado más avanzado.

Pero tenemos buenas noticias: Si toma medidas ahora, puede retrasar este recorrido hacia la diabetes. Incluso posiblemente pueda detenerla totalmente.

La adolescencia puede ser un período difícil. Y puede ser aún más duro para un adolescente que tiene que lidiar con la diabetes.

Por empezar, hacer análisis y llevar un registro de los niveles de azúcar en sangre es un desafío constante. Además, la diabetes se suma a los problemas de la adolescencia, como la autoestima, las citas e incluso aprender a conducir un automóvil.

Ayude a su hijo adolescente a enfrentar estos desafíos con confianza. Puede comenzar de esta manera:

Busque la fortaleza en el conocimiento.

Su hijo adolescente debe saber todos los detalles del tratamiento de la diabetes. De esa manera, podrá manejar prácticamente toda situación que surja, desde salidas espontáneas para comer pizza hasta sesiones de tenis que duran más de la cuenta.

Asegúrese de que su hijo adolescente tenga la oportunidad de hablar con un médico, enfermero u otro experto en diabetes.

Trabaje en equipo para garantizar que su hijo adolescente tenga toda la información necesaria para controlarse y estar saludable.

Establezca expectativas realistas.

Ninguna persona tiene niveles perfectos de azúcar en sangre todo el tiempo. Cualquier elemento, desde el estrés hasta las hormonas, puede desequilibrar los niveles de su hijo adolescente.

Elogie a su hijo adolescente por llevar un registro de esos valores.

Recuerde que el objetivo es tener un patrón general de control de azúcar en sangre.

Hable sobre temas de adolescentes.

Durante estos años, existen inquietudes particulares. Por ejemplo, las personas con diabetes deben controlar sus niveles de azúcar en sangre antes de conducir. ¿Comprende su hijo adolescente la importancia de realizar estos controles? ¿Les contará a sus amigos sobre su afección o lo mantendrá en secreto? ¿Qué ocurrirá con las citas? ¿Cuándo es un buen momento para hablar sobre la diabetes con el novio o la novia?

Apoye a su hijo adolescente, de modo que se sienta cómodo al hablar sobre los desafíos que enfrenta.

Así, podrán trabajar juntos para resolver los problemas.

Busque ayuda.

Si hay temas que lo preocupan o no puede resolver, no se maneje solo. Busque ayuda profesional para su hijo adolescente. Un médico, grupo de apoyo o profesional de salud mental puede ser justo lo que necesita su hijo adolescente.